El lugar en el que resido fortuitamente, aunque ya van para diez los años que estoy aquí, es conocido como Ciudad de los Jardines, y considero una gran suerte que mis pasos de nómada suburbano hayan venido a parar en estas latitudes, pues no tiene precio el despertar cada mañana con un escándalo de trinos y chicharras (1) saludando al incansable sol. Luego, durante la caminata diaria, con mi compañera nos deleitamos al contemplar tanto esplendor de árboles y flores por doquier, hasta creernos parte del paisaje.
Cuando nuestro plan de mudarnos a las sierras se haga realidad, en la memoria guardaremos buenos recuerdos de este sitio inmune al tránsito global.
(1) cigarras
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Este es el ejercicio de Arlane, que por error había publicado en comentarios